¿Alguna vez has reflexionado sobre cuánta influencia tienes de tus padres?

Actualizado: 4 de abr de 2019



Yo sí y hace no hace muchos años.


Posiblemente a diferencia del promedio de nuestra población a mi me tocó crecer en una familia «diferente» comparada con las de mis amigos en la escuela.

Mi papá viviendo en otro país, acostumbrada a verlo por temporadas (imagínate los días del padre en la escuela!) y mi mamá trabajando casi todo el tiempo, por lo que alrededor de mí siempre hubo figuras muy importantes como mi abuela, mi abuelo y mi tía.



A pesar de las posibles «desventajas» que esto pudiera representar y las cosas que en su momento no lograba entender, algo dentro de mí siempre me dijo que así es como debía ser mi vida y aprendí a ver las oportunidades de aprendizaje en esta familia no convencional para la época.


Crecí entre comida deliciosa a manos de Tita (la abuela) sumado a esto un ejemplo enorme de compromiso, responsabilidad y entusiasmo por el trabajo por parte de Tito (el abuelo) y muy afortunadamente llena de amor por las artes, específicamente por la danza gracias a mi mamá y a mi tía, bailarinas profesionales del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) de folklor mexicano y ballet clásico respectivamente.



Teniendo a dos apasionadas por la danza fue imposible librarme de pisar un escenario e intentar seguir su ejemplo, lo bueno es que ellas siempre me animaron a bailar tanto que alguna vez me pensé en el Bolshoi o junto a la Primera Bailarina del Ballet Nacional de Cuba Alicia Alonso aprovechando la nacionalidad de mi papá; lo malo es que siempre fui «la gordita del grupo».



A pesar de mi redondez me dejaron probar lo que era la danza y para salvarme de posibles traumas después me llevaron del ballet a cualquier disciplina que tuviera que ver con moverse para no perder el entusiasmo de la actividad física (jazz, tap, clases de barra, barra al piso, stretch, etc.)


Hoy entiendo que siempre estuve lejos de tener la figura de una bailarina pero agradezco siempre que mi mamá y mi tía hayan querido compartir conmigo lo mágico que es cuando las luces se prenden y tú estás ahí esperando tu entrada en un teatro lleno listo para aplaudir.


La danza tiene para mi un significado especial, representa el amor con el que me abrazaron a través de la sintonía de la música, la sincronía y la perfección de los pasos, incluso más allá de eso representa protección, fuerza para tomar decisiones y durante algún tiempo representó el dolor de no alcanzar el sueño de verme en un teatro toda mi vida.



Un día cuando mi corazón dejo de sentirse víctima, deje que el dolor se convirtiera en agradecimiento extremo a estas dos mujeres de mi vida por haberme enseñado lo grande que puede ser una nota o un compás y por haberme educado en amor y armonía con mi cuerpo.



Hoy comprendo que el equilibrio y la congruencia que busco todos los días de lo que siento, lo que pienso y lo que hago lo tengo gracias a ellas, que el cuidado que tengo de mi salud, de mi cuerpo, de mi mente ha sido gracias a su enseñanza, que nada es casualidad en la tierra y que mi «rara familia» ha sido la más resiliente que pude haber elegido.


De mi papá te hablaré en otro post aunque puedo adelantarte que a pesar de la distancia todo el tiempo estuve influenciada por él.


By. Alina Juantorena

Psicología & Health Coach



















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