¡De godín a Ironman en 7 meses!

Quiero compartir contigo mi experiencia del 24 de septiembre 2017 ya que por primera vez en mi vida hice un triatlón y fue nada menos que el Ironman 70.3 en Cozumel. Primero necesito que sepas de qué estoy hablando, este Ironman consta de 1.9 kilómetros de nado en mar, 90 kilómetros en bicicleta y 21 kilómetros de carrera. Se llama 70.3 porque es la sumatoria de la distancia recorrida en estas 3 disciplinas en millas.


Todo empezó a finales del 2016, los que me conocen saben que soy una persona a la que le gusta ponerse nuevos objetivos cada año y llevar mi cuerpo al límite. Como siempre le había tenido miedo a nadar este año quería vencerlo así que mi objetivo tenía que incluir natación. Un amigo mencionó que le gustaría hacer un Ironman algún día y sin pensarlo le robé la idea y me inscribí al evento más demandante que conozco, ¡un Ironman 140.6! (lo doble de lo que acabo de hacer). En el momento en que pasó el pago de mi tarjeta de crédito pensé “¿¡Qué demonios acabo de hacer!?” Pero me he dado cuenta de que así es como funciono, primero me fijo el reto y después averiguo qué tengo que hacer para completarlo y me pongo a trabajar. Y si el reto no me da miedo es porque no es lo suficientemente grande. Mi forma de medirlo es contarle a la gente y cada que alguien me dice “¡Estás loco!” sé que valdrá la pena. Que me llamen loco es el mejor halago que puedo recibir.


En marzo le pedí a mi amigo Alan Cooper que fuera mi entrenador ya que él es experto en aguas abiertas, yo muy ingenuamente pensaba que solo necesitaría eso, porque andar en bicicleta y correr es algo que sé hacer y pensé que podría entrenarme solo. Después de un mes me di cuenta que estaba muy equivocado, esto era cosa seria y ¡necesitaba un entrenador que me ayudara con el evento completo! Aunque mi comunicación con Alan era 100% virtual (whatsapp, mails, videos) me gustó que desde el principio y sin conocerme tan bien creyó en mí; mucha gente me tachó de irreverente por querer completar un Ironman cuando nunca en mi vida había hecho siquiera un triatlón sprint, algunos triatletas inclusive se molestaban cuando les platicaba mi historia porque sentían que le estaba faltando el respeto a su deporte o que quería minimizar el esfuerzo que se requiere para esta prueba. La verdad es que esa no era mi intención, sino que por gastos de mi próxima boda no podía inscribirme a los triatlones previos al Ironman. Lo más caro para practicar triatlones (aparte de los viajes) es comprar la bicicleta y yo tuve la fortuna de que mi primo Jorge Adrián me prestó la suya todo el año para entrenar y competir. El acuerdo con Faby (mi esposa) fue que el único triatlón al que me inscribiría como entrenamiento sería el Ironman 70.3 ya que necesitaba conocer las condiciones, la ruta, cometer errores y así tener una mejor idea de lo que voy a hacer el 26 de Noviembre.


Mi entrenador y amigo Alan Cooper

Cuando empecé a entrenar no lograba cruzar una alberca de 25 metros sin detenerme a la mitad todo desesperado y agitado. La natación siempre había sido mi debilidad, me daba miedo, me desesperaba no poder respirar; yo no sé si en alguna vida pasada morí ahogado o qué pero esa era mi realidad. De hecho un día antes del evento salí a nadar frente al hotel, era la primera vez que me adentraba en el mar sin chaleco salvavidas y lo más importante SIN MIEDO ALGUNO, recuerdo que le comenté a Faby que no me importaba que pasara al día siguiente en la prueba, el simple hecho de estar nadando tan alegre en el mar ya había hecho que este año valiera la pena.


La mecánica de entrenamiento con Cooper fue que él me enviaría mis rutinas al principio de semana y yo le estaría mandando mis estadísticas (tiempos, distancias, dudas, etc) al terminar cada sesión. Desde abril solamente tuvimos 1 clase presencial para que me corrigiera algunos errores en mi técnica de nado (la cual es muy mala por cierto). Y esta es la primera lección que quiero dejarte


No necesitas de alguien que esté detrás de ti con el “chicote en la mano” para que logres tus objetivos, TÚ eres el único responsable de lograr lo que te propongas y por más que tengas a un entrenador a tu lado todo el día, si no estás convencido de querer lograr algo no habrá poder humano que lo logre por ti.


Mucha gente te dice que si quieres lograr algo no se lo cuentes a nadie por aquello de las malas vibras, yo pienso completamente lo opuesto, cuando quiero lograr algo se lo cuento a medio mundo y eso me obliga a realizarlo, me siento con más responsabilidad de lograr mis objetivos cuando sé que mucha gente me está apoyando desde casa o también que están esperando que fracase… simplemente me compromete a terminar y cumplir mi palabra.


Al empezar la natación te colocas tú mismo en “corrales” dependiendo del tiempo que crees tardar en terminar la ruta, el tiempo límite es 1:10hrs, los competidores que sigan en el agua después de ese tiempo son sacados de la competencia y descalificados. Yo me coloqué casi al último en el de 45-50 minutos y con mucho nervio me aventé al mar, era hora de saber si todo mi entrenamiento en la alberca del Sportsworld daría resultado. A los 15 minutos de empezar a nadar vi como algunos competidores pedían a los que iban en jetskis o kayaks que por favor los sacaran del agua y los llevaran a la orilla, en fácil 10 ocasiones estuve a punto de también pedir que me auxiliaran inclusive en una ocasión se puso una moto frente a mí y el chavo me preguntó “¿Te regreso?” (así de mal me vio). Mi mente me empezó a jugar los trucos que ya sabía que me jugaría, pero aun así me afectaron mucho.

Cada que me cansaba volteaba para atrás y veía como me estaba rezagando, ¡¡podía ver como la barredora de jetskis se acercaba cada vez más!! volteaba a ver mi reloj y me ponía a hacer cálculos para ver si valía la pena seguir nadando o mejor pedía que me sacaran de la carrera de una vez. Así estuve como 5 minutos hasta que me di una cachetada mental y me prohibí volver a ver mi reloj o voltear hacia atrás, me puse metas cortas, la primera fue “Si no llego a la boya de la esquina antes del minuto 30 pido que me saquen” dejé de ver el reloj y de voltear hacia atrás, llegué a la boya en el minuto 28 así que me animé a continuar. Mi siguiente meta fue “voy a nadar la hora con diez minutos y hasta donde llegue ahí será el final de mi carrera” al final terminé la etapa de la natación en 1 hora exacta. Estaba emocionadísimo por haber terminado dentro del tiempo permitido, no me importaba ser prácticamente el último que salía del agua ¡¡eso significaba que podía continuar con mi carrera!!


El segundo punto que quiero que comprendas es que tu cuerpo resistirá cantidades inimaginables de ejercicio, hambre, sed, dolor, etc… es LA MENTE a la que debes dominar.


El momento en el que más nervioso estuve fueron esos minutos en el muelle antes de entrar al agua

Seguía la bicicleta, los primeros kilómetros los rodé completamente solo pero pronto empecé a ver competidores más adelante. En esta etapa recobré fuerza y motivación ya que poco a poco los fui rebasando, calculo que rebasé a unas 30 personas, realmente no son tantas pero gracias a esto sentía que no iba tan atrás y que ya volvía a ser parte de la competencia. Por muchos kilómetros la carretera estaba vacía, veía el mar del lado derecho y naturaleza del lado izquierdo, nada de gente, casas, tiendas… nada. Pensé mucho en las personas afectadas por el sismo que acababa de ocurrir apenas 5 días atrás, al principio me sentí culpable de estar haciendo esto en vez de estar ayudando. Aún había personas vivas entre los escombros mientras yo estaba de viaje, así que me dediqué a admirar el mar y dar gracias por tener la oportunidad de estar en ese paraíso y prometí no detenerme para nada en los 90 kilómetros y así fue. Un poco más adelante nos adentramos a la ciudad y me motivó mucho ver a niños sentados en las banquetas apoyando a todos los que íbamos pasando, aplaudían, traían matracas, etc. Esto me dio mucha fuerza y me di cuenta de que no importaba en qué estado terminara esta carrera, aunque fuera gateando iba a terminar. La lección de esta etapa para mí fue nunca te rindas ya que no tienes idea de a cuantas personas estás inspirando.


La última etapa es el medio maratón. Al principio las piernas no te responden después de estar más de 3 horas pedaleando, inicié muy lento pero constante. La ruta eran 2 vueltas de 10.5kms y la primera la sufrí mucho, no lograba agarrar mi ritmo y las piernas me pesaban, en la segunda ya pude correr un poco más rápido. Por ahí del km 4 me estaba esperando Faby con cámara en mano y gritando para animarme. El saber que en ese punto la volvería a ver 3 veces más antes de terminar la carrera me motivó a seguir corriendo.




En su libro “I’m here to win” Chris McCormack dice que tanto en el Ironman como en la vida misma debes tener un propósito más grande que tu ego, tienes que competir por algo más o por alguien más ya que en cierto punto de la carrera tu cuerpo no seguirá si no existe esta motivación. Para mi esa motivación fue Faby, cada que la veía sentía alegría y al mismo tiempo ganas de llorar, fue un sentimiento extraño pero me ayudó mucho tenerla a mi lado no solo en la competencia sino desde el día que se me ocurrió esta locura, su apoyo en los entrenamientos fue clave para lograr este objetivo.


La última lección y más importante me la robo de la frase “punch” de la conferencia de Karla Wheelock:


“Cuando alcances tu meta asegúrate de tener con quien compartirla”.



Pues esta fue mi reseña de la experiencia que viví este domingo 24 de septiembre, espero que mi historia te sirva de algo. El contarla me sirvió para descargar todo lo que traje en la mente durante las 8 horas que estuve platicando conmigo mismo en la competencia. Aunque fui de los últimos en cruzar la meta sé que soy de los únicos y muy pocos que con orgullo pueden decir que su primer triatlón fue un Ironman 70.3




¿Recomiendo que hagan algo así de extremo sin tener el conocimiento o la práctica necesaria? La verdad no. Es muy importante empezar de menos a más, pero si alguien te dice que hacer algo así es imposible no dejes que te afecte, recuerda que esa persona está hablando de sus propios límites y no de los tuyos.



Te mando un fuerte abrazo,



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