Olvida de una vez tu propósito de bajar de peso este año.


Cada 31 de diciembre a las 11:59 de la noche, creemos que es suficiente desear bajar de peso y dedicar una de las 12 campanadas del año nuevo para lograrlo. Difícilmente este propósito es convertido en un plan o en una estrategia para que haya un cambio definitivo, mucho menos nos comprometemos con realizar ciertas acciones que modifiquen o eliminen los hábitos poco saludables que tenemos de tantos meses o años.

Empezamos la dieta de moda o la que nos recomendaron y nos matamos de hambre durante un tiempo. Con esta mentalidad de abstinencia, a la primera tentación o desdicha, dejamos nuestro esfuerzo y la actitud de “empiezo de nuevo el lunes” acaba sucediendo por el resto de las semanas del año.


Este fracaso tiene mucho que ver con que la fuerza de voluntad es algo muy difícil de sostener en el tiempo; nuestro estilo de vida, nuestros hábitos y la forma en la que estamos

acostumbrados a responder ante ciertas circunstancias crean una inercia que es más poderosa que el propósito o la intención de hacer algo.


En palabras de Buda, “no hay un camino a la felicidad, la felicidad es el camino”, lo que

podríamos aplicar también como: no hay un camino hacia la salud, la salud es el camino.

Hoy más que nunca podemos reconocer lo preciada que es nuestra salud. La gran tasa de

mortalidad por coronavirus actualmente nos habla mucho del estado de enfermedad y la poca nutrición que tenemos en el mundo. Los porcentajes de obesidad y sobrepeso son alarmantes y, no consideramos que el sobrepeso es un estado de inflamación crónica que desequilibra todos los sistemas en nuestro organismo, causa enfermedades crónico-degenerativas y además nos pone en desventaja ante el reto de poder recuperarnos de las consecuencias que causa la infección por el virus.


Es por esto, por lo que te recomiendo que te olvides hoy de este propósito y que lo sustituyas por un compromiso de recuperar y optimizar tu salud indefinidamente. En este compromiso, contempla cómo quieres envejecer, qué calidad de vida quieres tener, y piensa en la salud como algo integral en cuerpo, mente y espíritu.


Te invito a que esta vez no lo dejes en un pensamiento, sino que lo escribas y lo describas muy detalladamente, como si ya fueras esa persona llena de salud, energía, vitalidad, con claridad mental, con relaciones saludables, pensamiento positivo, libre de adicciones físicas y emocionales.


Tenlo muy claro y recurre continuamente a leerlo y seguirlo desarrollando para que cuando

llegue un momento de flaqueza, recuerdes para qué estás alimentándote balanceadamente,

para qué buscas nutrirte en cada bocado. Poco a poco esos hábitos de salud, irán reforzando tu confianza en ti, el día que menos lo pienses te darás cuenta de que tu cuerpo tiene la composición saludable, con un bajo porcentaje de grasa y que no hay comida que pueda darte el bienestar duradero que trae consigo la salud.


No digo que nunca más comas algo que te de placer, solo digo que no comas siempre por

placer, la comida es para nutrirte para darte energía, vitalidad, para formar tus músculos, tus

huesos, tus órganos. Cuando dicen que eres lo que comes, es literal.


¿Cómo quieres ser y vivir tu vida?

Si necesitas a alguien que te apoye en el proceso de cambiar tu vida, como Health Coaches te podemos acompañar en ese proceso y facilitarte el camino para lograrlo paso a paso.

Recuerda que la salud es la mejor inversión que puedes hacer de inmediato y a largo plazo.


Eréndira Aguilar

IG @erehealthcoach

info@erehealthcoach.com

www.erehealthcoach.com

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