Somos infinitamente repetitivos

Somos seres de hábitos, lo cual es relativamente fácil de notar si observamos nuestras acciones y cómo se repiten a lo largo de la semana, de los meses y de los años. Al grado que a veces nos es difícil diferenciar un día de la semana del otro de no ser por ciertas eventualidades. Lo que no es tan fácil de percibir, es que con estos hábitos creamos un estilo de vida y éste, se traduce en calidad de vida, bienestar, salud, y felicidad o su carencia.

Cuando pensamos en salud, frecuentemente la interpretamos en términos de herencia o de mala fortuna, por ejemplo: tengo diabetes porque mi papá tenía o “le dio” un infarto a tal persona. No hacemos consciente que por lo menos 90% de nuestra salud se basa en nuestros hábitos, el entorno en el que nos desenvolvemos, nuestros pensamientos, creencias, patrones de conducta y factores ambientales.

Nuestros genes se activan o desactivan por la suma acciones hacia cierto sentido; el tener ciertas conductas o creencias que se repiten, va trazando el mapa de hacia dónde te diriges con tu salud.

En otras palabras, tu salud no es destino; así como tenemos genes que podemos activar con “malos hábitos”, también podemos reparar nuestra salud, perfeccionar la calidad con la que vivimos y sentirnos mejor si logramos repetir “infinitamente” buenos hábitos a lo largo del tiempo, lo que activará eventualmente nuestros “buenos genes”.


De esta forma, el principio para lograr vivir una vida más saludable es la conciencia. Solo, a través de la conciencia podemos ser capaces de mirar en retrospectiva, de observar qué conductas físicas y emocionales nos han traído hasta aquí, y qué consecuencias han tenido. Y así como la repetición de “malos hábitos” te ha llevado a una carencia o deficiencia, la repetición de buenos hábitos te puede llevar a tu estado de salud óptima.


Una vez que tienes claridad de lo que no quieres seguir experimentando, también puedes definir, qué es lo que quieres en tu vida, y qué puedes hacer para lograrlo. A grandes rasgos, si


me nutro balanceadamente, hago ejercicio, me hidrato, tengo relaciones saludables, medito, cambio mis pensamientos a positivos, hago lo que realmente me gusta y todo esto lo repito todos los días de mi vida; la consecuencia será una vida sana, con satisfacción y que tiende al bien-estar.

Yo soy mi propia causa, tengo infinitas opciones y libertad de elección.

Además de lo mencionado, habrá que considerar que, no somos producto terminado; nuestras necesidades y los hábitos que precisamos implementar van cambiando en el tiempo, por ejemplo: si hago el mismo ejercicio todos los días, después de unas semanas, el ejercicio ya no mejore mi rendimiento, fuerza o potencia, entonces hay que variar el ejercicio. Cada persona es individual y los objetivos se van renovando con el tiempo. El camino de salud no es un destino, sino un proceso que te acompaña durante la vida.


Hoy te invito a que seas “infinitamente repetitivo” con consciencia, a que hagas este ejercicio de recapitulación de los hábitos que ya no apoyan tu vida y por cuáles los vas a cambiar. Que te comprometas con ese cambio y que repitas las acciones que te conducen hacia el, hasta que estas acciones se vuelvan inconscientes y ya no te cuesten ningún esfuerzo. Siempre habrá puntos de mejora pero, puedes sentirte mejor en el momento en que empieces el cambio.


Crea tu salud, bienestar y felicidad hoy.


Eréndira Aguilar





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